Decreto 120/2018, de 1 de agosto, de concesión de la Medalla de Extremadura a Sor Cristina Arana Astigarraga.

Sección:I - Disposiciones Generales
Emisor:Presidencia de la Junta
Rango de Ley:Decreto
 
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I DISPOSICIONES GENERALES

PRESIDENCIA DE LA JUNTA

DECRETO 120/2018, de 1 de agosto, de concesión de la Medalla de

Extremadura a Sor Cristina Arana Astigarraga. (2018040140)

La "Medalla de Extremadura" tiene como fin reconocer los méritos singulares, la obra o aportación de la máxima ejemplaridad y reconocida trascendencia de las personas, instituciones, grupos o colectivos -extremeños, españoles o extranjeros- que a lo largo de una trayectoria consolidada hayan destacado en su tarea de configurar una sociedad más justa y solidaria, o por su defensa, promoción o fomento de los intereses o imagen de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Igualmente, podrán ser galardonados quienes con su aportación, cualquiera que sea el ámbito de su actividad -y con independencia de que ésta se haya desarrollado dentro o fuera de Extremadura- hayan destacado por los servicios relevantes, eminentes o extraordinarios prestados a la Región.

Sor Cristina Arana Astigarraga nació en Bergara (Guipúzcoa) el 11 marzo de 1924 en el seno de una familia cristiana. Entra en la compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en el año 1945. Hizo el seminario en la casa provincial de Martínez Campos (Madrid), su primer destino fue la Cruz Roja de Cáceres donde permaneció un año hasta que fue enviada al Hospital Provincial de Badajoz. De allí paso a servir en 1991 al comedor social "Virgen de la Acogida" que las Hijas de la Caridad establecieron en la calle Martín Cansado.

Su bondad, cariño y trato exquisito le acompaña en su estancia en el comedor social "Virgen de la Acogida" donde frecuentan por un plato de comida todas aquellas personas necesitadas. Sor Cristina es vasca de procedencia natal pero extremeña de adopción porque como Hija de la Caridad ha dado su vida por los extremeños. Lleva viviendo en Extremadura 73 años. En todo ese tiempo Sor Cristina se ha convertido en un referente para muchos ciudadanos de Badajoz, enfermos que atendía, compañeros sanitarios, familiares de los enfermos, familias desfavorecidas y un largo etc., la recuerdan y la quieren por su delicadeza en el trato y por saber empatizar con las necesidades y problemas de cada persona. Su empatía le permite ganarse el cariño de todos los que están a su alrededor. En sus tareas se responsabiliza también de la capilla de don Rafael, un santo de la ciudad. Es acogedora y anfitriona de todos los que van a confiarle sus preocupaciones.

La Compañía de las Hijas de la Caridad...

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